El licorera Es un recipiente especial hecho de vidrio o cristal, cuya utilidad a menudo se subestima. Además de ser un elemento de indudable gusto estético, también es útil para decantar vino u otro tipo de bebidas alcohólicas.
Razones para decantar el vino con un decantador
Hay dos razones que deberían inducir a cualquiera a comprar un decantador para utilizarlo en casa y no sólo en las ocasiones más importantes como una comida de domingo o una celebración familiar. En primer lugar, el decantador se utiliza para decantar vinos de larga crianza de tal forma que se pueda separar el líquido del sedimento que evidentemente se ha formado en la botella. Pero este recipiente no sólo es útil para vinos añejos, sino también para los de reciente elaboración. De hecho, en el caso de los vinos nuevos favorece la oxigenación, lo que permite también extraer una mayor complejidad organoléptica. En la práctica, es posible obtener un vino más aromático tanto en términos de aroma como de sabor.
Cómo tratar los vinos nuevos
Existe la idea errónea de que los vinos nuevos no deben catarse, sino que es necesario esperar unos meses más para poder disfrutarlos en su mejor momento, tanto a nivel gustativo como aromático. En realidad, se pueden utilizar inmediatamente en la mesa siguiendo unas sencillas reglas que incluyen el uso de un decantador. En concreto, para potenciar el sabor de un vino nuevo, es necesario descorcharlo previamente unas horas antes de servirlo. Los expertos recomiendan descorcharlo al menos 8 horas antes y no más tarde de 12 horas antes. Este tipo de consejos encajan perfectamente con las características y el sabor de los vinos nuevos de menos de diez años. Este proceso permite que el vino se airee y por tanto se adapte a la temperatura ambiente. Obviamente esto no siempre es posible, por lo que se puede utilizar un decantador para evitarlo. De hecho, este recipiente representa una alternativa al procedimiento acabamos de indicar ya que acelera el proceso de oxigenación para que el vino tenga un sabor más aromático, intenso y los aromas estén a la altura de las expectativas. Muchos sumilleres y operadores del sector vitivinícola recuerdan que la degustación de un producto de calidad comienza olfateando el aroma y decantando el vino incluso dentro de una copa.
Decantar el vino para reducir el efecto del dióxido de carbono.
Como seguramente saben los productores de vino, el dióxido de carbono es un elemento esencial para preservar la calidad y las características del vino a lo largo del tiempo. Se añade durante la primera fermentación del vino que se llama fermentación alcohólica. Si bien el dióxido de carbono ayuda a conservar mejor las cualidades del vino, ciertamente no es adecuado para su degustación. Gracias a la decantación del vino que se realiza poco antes de llevar el decantador a la mesa, se reduce la cantidad de dióxido de carbono, iniciando un proceso de maduración que se acelera notablemente. De esta manera el vino consigue liberar su sabor, inundándolo de aromas aromáticos. Otro efecto de decantar los vinos es que favorece la interpenetración de la fruta sin que esto genere una aspereza excesiva. En definitiva, la decantación prepara el vino para ser degustado, garantizando un sabor acorde a las expectativas. Cabe destacar que la decantación es muy recomendable tanto para los vinos tintos como para los blancos.
Algunos consejos útiles para decantar vinos en su mejor momento
Hay que tener especial cuidado al decantar un vino especialmente joven. Decantar significa simplemente verter el contenido de la botella en el decantador con el objetivo de aumentar la oxigenación y el proceso de maduración del vino. Si bien con los vinos jóvenes se puede realizar el clásico vertido con mucho ruido, con los vinos más viejos se debe hacer exactamente lo contrario. El consejo es verter el vino en el decantador con extrema precaución para preservar el color y el brillo, eliminando posibles depósitos que se hayan podido desarrollar en el interior de la botella a lo largo de los años. Para entender lo importante que es la decantación del vino, puedes hacer un sencillo experimento que te permitirá tener una idea muy clara de lo que ocurre. En concreto, coge una botella y vierte la mitad de su contenido en el decantador. Después de decantar el vino, lo verterás en copas. Verter la otra mitad de la botella directamente en las copas, evitando así la tradicional decantación. Utilizando las mismas gafas, será posible tener una comparación realista de lo que está sucediendo. La diferencia será visible ya que habrá un color muy distinto en los dos tipos y sobre todo el aroma y el sabor tendrán variaciones que no son para nada insignificantes. En definitiva, es más que adecuado gastar una pequeña cantidad de dinero en comprar un decantador y disfrutar al máximo del vino en la mesa.


















